lunes, 5 de mayo de 2008

Beijing por los cinco sentidos



Pues nada, ya ha terminado una agotadora jornada de “ahora haz turismo, ahora socialízate, ahora emborráchate, ahora diviértete, ahora trabaja, etc”. De lo poco que he experimentado de Beijing hasta ahora, puedo decir que me ha entrado por los cinco sentidos:

1. Vista: Pues como ya dije anteriormente, es una ciudad envuelta en una nube de contaminación constante. Es cierto que hay gente que lleva máscaras a lo Michael Jackson, pero no tantas, principalmente gente mayor. La verdad es que todos los monumentos y pasajes turísticos quedan un poco deslucidos por esta neblina constante.

2. Gusto: Ufff, llevo fatal de la muerte esto de comer a ciegas, sin saber lo que te llevas a la boca. El cachito más tierno puede ser picante de la muerte, y el jamón más curado perro muerto. Como soy tan tiquis-miquis lo estoy pasando un poco mal, además tenemos que añadir el tema “palillos”. Vamos que me estoy atiborrando a pizzas y pasta, carbohidratos para variar.

3. Tacto: Intento no tocar nada, y en especial no ir a los baños públicos. Será la cultura, pero el hecho de que los bebés no lleven pañales sino un agujero en el pantalón para aliviarse cuando y dónde les venga a bien, pues me genera desconfianza. Hoy Ines ha hecho una foto a un niño haciendo “poposis” y ha venido la madre hacia nosotras. “Uy vaya nos ha pillado” hemos dicho, pero la mujer ni corta ni perezosa le ha hecho sujetar al nene para sacarles una foto a los dos…Otro tema, les encanta fotografiarse con occidentales.

4. Olfato: Estrechamente ligado a lo anterior. Huele raro, no huele mal, pero huele a especias y temas extraños. Vamos que Victoria Beckham lo pasaría muy mal la mujer … pobre.

5. Oído: Son bastante silenciosos, incluso el tráfico. A pesar de los atascos constantes y las miles de bicicletas que se mezclan con peatones y todo tipo de vehículos, no se alteran mucho. Eso sí, los problemas de comunicación son importantes. Ayer nos montamos en un taxi para ir a cenar a un sitio típico a las 23h. La chica de recepción le dio instrucciones en chino al taxista, que por supuesto no hablaba ni papa de inglés. Y allí que nos plantamos, en un barrio chino-chino, sin un solo occidental a la vista, y comunicándonos con dibujitos y gestos. El hecho de no saber dónde estás ni cómo volver, la dependencia total del taxi y del hecho de llevar la tarjetita del hotel en el bolsillo da un poco de vértigo, todo hay que decirlo.

Pongo unas fotichus de los que hemos visitado hoy: la plaza de Tiananmen y la Ciudad Prohibida. Frases para el recuerdo:

- “La gente china es amable, pero no os vayáis con ellos” el guía turístico antes de decirnos que en las casas de té sirven drogas.

- “Habéis cometido un error”, un belga estirado al encontrarnos en el ascensor de este hotel de 5 estrellas mojadas y con albornoz.

Mañana más …

1 comentario:

Unknown dijo...

No entiendo cómo con tanto ajetreo tienes tiempo para poder describir todo lo que estas sucediendo. En fin...no nos des mucha envidia y tráeme un iman...